El Aikido

El aikido es un arte marcial creado por Morihei Ueshiba (1883-1969) a mediados del siglo XX.

Ueshiba, a quien llamamos o Sensei (gran maestro) practícó diversas artes marciales, especialmente Daito Ryu Aiki Ju Jutsu, Sokaku Takeda (1859 - 1943). De igual manera practicó el arte de la Espada Japonesa (Iaido y Kenjutsu). Ueshiba vivió en un mundo de transformaciones sociales y padeció las dos guerras mundiales. Ante este mundo, decidió que era necesario modificar la forma en que se entendían las artes marciales (el Budo) tradicional. Este estaba pensado para matar al enemigo, para aniquilarlo eficientemente. Sin embargo, consideró, no podíamos seguir ya por ese camino. Es así que inventa su propia técnica, llamada originalmente Aiki Jutsu (la técnica del aiki) que posteriormente se convertirá en el Aikido (el camino del Aiki).

El término Aikido está formado por tres palabras: Ai, que significa Unión, armonía; Ki, que significa espíritu, energía, fuerza vital y do, que significa camino. Así, el aikido es el camino para lograr la armonía con el ki, es decir, con la energía.

El concepto del Ki es muy importante en aikido, por lo que podemos afirmar que no puede ser un buen practicante de aikido si no se conoce, siente y desarrolla el Ki. Como señala Saotome, muchas personas creen estar ejecutando correctamente una técnica, pero sólo se concentran en los movimientos físicos, en el agarre, en la palanca, etc. Se olvidan que deben conocer y sentir la energía que viene del oponente y utilizarla a su favor para neutralizar un ataque.

Es por eso que el Aikido es conocido como el arte de la paz. O sensei Ueshiba lo diseñó para no dañar al enemigo. En este arte no hay golpes, no hay patadas, no hay proyecciones y, por supuesto, no hay competencias, pues cuando se compite necesariamente uno pierde y otro gana. La filosofía del Aikido, según nos dice O Sensei, es que no haya competencia, que no haya derrotados. El atacante no es nuestro enemigo, es una persona que está fuera de equilibrio y es nuestro deber regresarlo al buen camino. Por eso, quienes en realidad lastiman o se concentra sólo en hacer un buen Ikkyo, no están practicando Aikido.

En cuanto a la técnica, el aikido es la más evolucionada de las artes marciales. Es capaz de neutralizar cualquier ataque sin lastimar. A diferencia de otras técnicas que paran o desvían el ataque para después golpear o patear al agresor, en el aikido se "recibe" el ataque y se utiliza esa fuerza para detener al agresor, sin lastimarlo. Es verdad que una técnica bien aplicada de Aikido puede sentirse muy dolorosa cuando alguien nos la aplica, pero el dolor es un aviso, no un fin en sí mismo. El atacante siente dolor porque fue él quien quiso lastimarnos. Imaginemos que queremos golpear una pared con toda nuestra fuerza, nosotros sentiremos dolor no porque la pared nos lastime, sino porque nosotros intentamos lastimarla a ella.

Por otra parte, el dolor que se siente en aikido es momentáneo, duele en el momento, pero unas horas después el dolor ha pasado. Si utilizáramos golpes, podríamos dejar lesiones permanentes que duraran semanas.

Es también importante señalar que en el Aikido se utiliza siempre la fuerza del atacante, nunca la nuestra. Por ello es sumamente recomendable para cualquiera que quiera aprender a defenderse sin fuerza ni violencia. Otros métodos de defensa enseñan a golpear con la mano o con un arma, incluso con un zapato al adversario. En el Aikido se enseña a respetarlo y a neutralizarlo. Las personas que no queremos causar daño a otras, encontramos en el Aikido una herramienta adecuada.

Por último, en el aikido se inicia la práctica con agarres de mano a mano. Esto hace creer a muchas personas que el aikido no sirve, pues en la "vida real", nadie nos va a tomar de la muñeca si quiere hacernos daño. Sin embargo, la técnica mano a mano nos sirve como inicio para entender y desarrollar buenos movimientos que, poco a poco, se pueden utilizar contra ataques de golpe, cuchillo, espada, bastón, incluso contra pistola, aunque no es nunca recomendable.

El aikido nos enseña a tener paciencia y a mantenernos tranquilo, pues es necesario para alcanzar un buen nivel y para que funcione en la calle. Al fin de cuentas, como señala Geoff Thompson, la mejor forma de pelear es no pelear. Para entender esto, hay que practicar Aikido.

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